El presidente del Barcelona explica la marcha de Leo al PSG al tiempo que afirma que “era de justicia darle un margen de confianza” a Koeman como técnico.

A Lionel Messi se le escaparon las lágrimas al despedirse del barcelonismo, dolido porque entendía que su carrera debía ser exclusivamente en azulgrana. El Barcelona, sin embargo, no pudo colmar sus aspiraciones económicas, tiritando en lo económico porque acumula una deuda de 1.350 millones. “No me puedo enfadar con Leo porque me lo aprecio mucho”, expuso Joan Laporta ante los micrófonos de Rac1 en el programa de Jordi Basté; “pero llegó un momento en el que vimos que no podía ser por el Fair Play y por nuestra situación económica. Él tenía el deseo de quedarse, pero también la presión por otra oferta. No sé si la tenía ya en la mesa la propuesta del PSG, pero durante las negociaciones sabíamos que tenía una oferta potente. No había margen por más que yo sí tuve la esperanza, un tanto ilusa, de que a última hora dijera que jugaba gratis. Pero eso no se lo podíamos pedir”.

Sin opciones para renovarlo, Laporta admitió: “El Barça está por encima de Leo Messi y de cualquier jugador. Y sin margen salarial, era una operación inviable”. Se intentó, en cualquier caso, realizar la operación con la propuesta por el fondo de inversión CVC y LaLiga, aunque el Barça reculó. “Nos enviaron Power Points… pero no el documento contractual y el Barça no podía comprometerse sin conocer la letra pequeña. Había implicaciones fiscales y se rechazó pero nadie nos condiciona, y menos el Madrid. CVC es una operación muy buena, pero era otra forma de añadir deuda y no lo necesitamos ni nos interesa”. Aunque amplió: “No nos cerramos si se hace de otra forma. Todavía es posible y sé que la están intentando reformular”. El presidente azulgrana, en cualquier caso, expresó su amargura por las reglas del juego: “En España el Fair Play es muy restrictivo. El acuerdo con Messi lo teníamos, que era de dos años más y le pagábamos en cinco cursos. Eso en Inglaterra se puede hacer y aquí nos dijeron que no. Buscamos otra fórmula para tenerlo, pero estaba condicionado a que firmáramos el contrato con CVC”.

El que sí que se ha quedado en el Barcelona por el momento es el técnico Ronald Koeman, puesto en tela de juicio por los juegos y resultados. “Koeman se queda”, resolvió Laporta antes del pasado duelo ante el Atlético de Madrid cuando se daba por descontado su adiós. Este viernes se explicó: “Le pregunté si confiaba en el equipo y me respondió que sí con rotundidad y contundencia. Aunque recordó que debía recuperar a los lesionados [Dembélé, Agüero y Ansu]. Y después de escuchar personas de mi confianza y con responsabilidades para tomar estas decisiones, decidí actuar como con Rijkaard en 2003. Era de justicia darle ese margen de confianza”. También enumeró otras razones: “Porque es culé como nosotros y eso pesa, porque es un mito del barcelonismo y porque vino en un momento de situación económica y deportiva muy mala. Además, quería continuar de todas, todas y demostrar que es un equipo competitivo. Es de justicia”. Y, siempre cruyffista, añadió: “Yo me enamoré de los cambios de ritmo de Johan. Creo que hemos acertado. Espero que los resultados sean buenos”.

No lo son en lo económico como explicó el CEO Ferran Reverter. “Hemos encargado un forensic, una manera de controlar presuntas conductas irregulares. Cuando tengamos resultados veremos y se irá a los tribunales (acción de responsabilidad) si así lo determina resultado”. Aunque, tras cifrar en cinco años el tiempo para recuperar la salud económica, agregó: “Fue una gestión nefasta de la anterior directiva -encabezada por el expresidente Josep Maria Bartomeu- basada en la improvisación, y pagando operaciones sin dinero y comisiones a intermediarios demasiado elevadas”. Según Laporta, antes de fin de año se sabrán los resultados.

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